Generación Z: ¿Qué cambia con la llegada de la nueva generación a las empresas?

Nacieron en un mundo conectado y crecieron con la evolución tecnológica que ha obligado a las organizaciones a adaptarse a los nuevos tiempos. ¿Pero qué cambia realmente?

Rápida y concisamente, no cambia mucho. Al menos si comparamos las características de los Millennials tan de moda con los que construyen la Generación Z, la última y la que es verdaderamente nativa digital. Aunque el período cubierto por el mismo no es consensuado, todos los nacidos entre 1994 y 2010 forman parte de él, lo que en Portugal se traduce en poco más de 2,5 millones de jóvenes.

A diferencia de la anterior, esta nueva generación nació y creció rodeada de aplicaciones, transmisiones, nubes, gamings y influenciadores. Si, por un lado, esto puede ser visto por la sociedad y los gerentes como un inconveniente, el hecho es que estas personas que viven y respiran tecnología no necesitan adaptarse a ella y, en cambio, ponerla a su servicio. Sin embargo, con la llegada de los primeros trabajadores Z al mercado laboral, es importante comprender qué los distingue y cómo las empresas pueden aprovechar estos nuevos empleados.

Conectado, pero con los pies puestos a tierra

A diferencia de los Millennials, conocidos por ser generalmente soñadores y más propensos a luchar contra las jerarquías, los jóvenes de la Generación Z son, según los expertos, más realistas y pragmáticos. En gran medida, este pragmatismo se debe al hecho de que crecieron rodeados de amenazas sociales y atravesaron períodos de crisis económica, lo que redujo las expectativas para el futuro profesional. Por otro lado, esta generación se ha desarrollado junto con herramientas que el mundo no puede imaginar sin ellas: Google, Wikipedia o YouTube, plataformas accesibles desde la palma de su mano y a través de las cuales a menudo buscan enriquecer su equipaje. conocimiento

Por lo tanto, son parte de una generación de hacedores. Sin embargo, esta característica, que los empleadores deben considerar como un valor agregado, puede ser una dificultad adicional para los gerentes de generaciones anteriores: estos nuevos empleados no dependen de personas mayores y con más experiencia para adquirir conocimiento, lo que a menudo puede ser visto como un signo de arrogancia De hecho, según un estudio de Adweek, aproximadamente el 36% de los jóvenes de esta generación asisten a clases en línea para aprender más sobre un tema en particular, mientras que el 20% lee libros de texto en tabletas y el 32% trabaja en grupo en línea.

Flexibilidad primero

Afectados por la sombra de las crisis económicas de las últimas décadas, los jóvenes de la Generación Z crecieron envueltos en un ambiente de inestabilidad y desconfianza para el futuro. Estos contratiempos los convierten en jóvenes profesionales más egocéntricos, no tan interesados ​​en integrarse en grandes instituciones, al menos no de la misma manera que las generaciones anteriores.

Generalmente tienen un fuerte deseo de comenzar su propio negocio, lanzar su propio negocio. poner en marcha o al menos, participar en el crecimiento de un nuevo proyecto. Es la innovación, la creación y un propósito que los impulsa profesionalmente, lo que a veces puede dificultar la forma en que las empresas los integran en sus equipos. Según un estudio realizado por Atrevia con Deusto Business School, alrededor del 36% de estos jóvenes consideran ideal establecer su propia empresa, mientras que el 15% dice que quiere trabajar por su cuenta y el 24% apunta a trabajar para otros.

Quizás es por eso que los consejos de psicólogos y sociólogos para las empresas deberían dar a estos profesionales más autonomía y hacerlos colaboradores flexibles. La Generación Z necesita sentirse desatada, con espacio para maniobrar para crecer profesional y personalmente a través de objetivos a corto plazo. Debido a que generalmente son más conscientes de los problemas sociales que los rodean, las Z tienden a identificarse más fácilmente con un negocio que, además de las ganancias, tiene un propósito social: los sociólogos creen que estos jóvenes necesitan sentir que sus El empleo de alguna manera ha tenido un impacto en el mundo.

Prueba de ello es que, según los datos de Mashable, el 60% quiere que sus trabajos afecten al mundo de manera positiva, mientras que alrededor del 76% está preocupado por el impacto que la humanidad tendrá en el planeta. Por lo tanto, es necesario que las organizaciones reconsideren sus actividades en el área de responsabilidad social y tengan en cuenta en su cultura interna las preocupaciones de esta nueva generación de trabajadores.

Dinero versus experiencia

El estudio de Atrevia en asociación con Deusto Business School también señala que, a diferencia de los Millennials, los jóvenes de la Generación Z son más trabajadores independientes y competitivos. Si, por un lado, el entorno de colaboración no es tanto 'su playa', por otro lado, para las organizaciones, estos jóvenes pueden representar una oportunidad para mejorar las tasas de productividad: la clave, según el estudio, es la definición de objetivos para a corto plazo, pero también mediante la sensibilización de la jefes de equipo por las particularidades de esta generación. Conocerlos y comprender sus ansiedades sobre el trabajo y el mundo puede ser un punto intermedio para el verdadero cambio en la gestión del talento.

Cuando estos nuevos trabajadores llegan al mercado laboral, tienden a valorar una cultura empresarial positiva, una fuerte responsabilidad social, diversidad e inclusión por encima del orden. Sin embargo, y una vez más en contraste con los Millennials, valoran mucho la independencia financiera y los programas de incentivos, tanto porque han visto las dificultades económicas de la familia como porque sienten que las empresas tienen la obligación de distribuir las ganancias a los empleados.

Conflictos generacionales?

Independientemente de la generación, existen y siempre habrá conflictos generacionales: en las escuelas, en las organizaciones y en la sociedad en general. Esta es una de las formas de aprovechar el cambio, impulsar la innovación y crear sinergias. El desafío para las empresas es adaptar sus estructuras organizativas y su cultura interna para reunir a trabajadores de diferentes generaciones. La regla de oro es escuchar y comprender.

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